Onírico Ultracoito

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Adventus conoce a Marea.

Adventus hoy viaja por las alturas. Adventus sabe que no puede ser dañado ni visto, el mundo cree en sus formas por las nubes y los tornados, pero Adventus no es ello, sino ello es Adventus, versiones propias de las múltiples soledades en las que se descompone. Adventus nace del mismo concepto de la dinámica y se siente herido, aunque no pueda ser. En las heridas, soplan imágenes del pasado, que se mezclan con el presente y futuro de los propios acontecimientos que quizá esté recordando, quizá esté viviendo o quizá esté visualizando (los entes elementales viven el tiempo de manera distinta al resto de los mortales elementos comunes). 

Marea tiene cosas que esconder y no comunica nada, sencíllamente se encuentra llano, sin saber si espera o no los poderes pertinentes. Entonces Adventus sopla, y produce reacción. El impaciente Adventus cree haber provocado un tifón y ríe, y salta y baila y procura hacerlo otra vez y se da de bruces contra el suelo; Adventus provoca una pequeña ola y Marea se sienta a esperar otra fuerza de la naturaleza. 

Adventus es cabezón y lo intenta con más fuerza conforme pasa el tiempo. Adventus conoce a Fulgore, pero ese relato ahora mismo no importa, y vuelve a Marea, que no es Marea ahora, si no Mar. Mar es visitado por Adventus, pero le da igual. Adventus insiste y libera su esencia y provoca un pequeño maremoto. Adventus ríe y salta y baila y procura hacer otra vez y se espanta al ver que Mar está siendo agitado por un terremoto de escala 6’5 y de lo mediocre que se vuelve la situación, decide jamás volver al Mar.

Pasa el tiempo y Mar traga toda la tierra y observa a Adventus. Adventus ahora se desata y le da igual si es Mar, Terra o Fulgore. Y Mar olvida el temblor y se hace Marea y Adventus cae en su atracción. En plena costa Adventus se despliega por última vez sobre Marea y jura dios que no había luna en el cielo, pero por primera vez, Adventus hizo temblar la tierra y los tifones, tsunamis e inundaciones fueron por fin invocadas arrasando todo a su paso. Adventus y Marea son dos formas en una del terror de la naturaleza o, para variar, eso creía Adventus y Marea se fue una noche sin dar explicación ninguna.

Adventus muere por dentro y se crean tornados que gritan el nombre de mil océanos y dicen que los torrentes no estaban previstos. Adventus llora todos los días el nombre de Marea y este vuelve a darle el último beso, a decirle que le ama, pero que no vuelva a soplar por él.

Y Adventus sabe bien por qué.

Marea necesita a Adventus para destruir todo, para ser dueño y señor del mundo, pero sabe que con Adventus el equilibrio del planeta se vería torcido. 

Adventus necesita a Marea como la selva al agua y no entiende su marcha. Lo que no sabe Adventus es que Marea no es su razón de ser y por ello,  se siente, sintió, sentirá dolido por no saber dónde está esa profundidad y voz de sirena que daba sentido a su existencia.

Marea se aleja de Adventus, y Adventus espera a Marea.

Aunque ambos saben por desgracia que, por la ley natural, volverán a chocar. Y será un desastre que jamás será narrado.

"Es entonces cuando desprendas amor por los poros, atraerás a los polos opuestos. Porque la guerra genera guerra.
Y el amor genera amor."


ARVIDA BYSTROM
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